19/7/11

< Kyoto - Skrillex >

Lo que más odio de mis fiestas es que nunca recuerdo lo que he hecho.
Al día siguiente, junto con mi resaca amanece junto a mí una vieja amiga: Aturdimiento.
Y yo, como siempre le sigo el juego:
-Aturdimiento, cuánto tiempo sin verte -con una sonrisa incómoda continúo-  espero no haber provocado demasiados desastres esta noche y ah, quisiera que desaparecieras pronto.
Ella, con una sonrisa que atraviesa su cara me mira y esa mirada -como esperaba- me lo dice todo:
"Si, has provocado unos cuantos accidentes y, tranquila no me separaré de tu lado"
Así que, resignada y abatida tengo que abastecerme de mis propios recuerdos.
Recuerdo bastante poco.
-Una llegada incómoda a la fiesta. Estaba nerviosa, no conocía a la mitad de la gente.
-Un vino que destila todos mis miedos. Hablo, hablo por todos los recovecos de mi cuerpo y con cada persona interesante que veo. Oigo nombres pero mi memoria de pez no logra encajar las caras y los nombres y todo se hace una mezcla en mi cabeza que acaba llamando a todos a su gusto.
-Luego música. Mis tímpanos se perforan y mis pupilas se marean con el cambio constante de luces y flashes.
-No se si soy yo pero cada vez veo a más gente en la fiesta y termino hablando con ellos. No se quién son, pero a estas horas ¿Qué más da?
-Mi cuerpo esta agitado, no se cuantas copas llevo pero no me parecen suficientes. Quiero perderme, volar y ser libre. Me siento afuera, junto a la luna llena y su bóveda de estrellas. Realmente estoy muy mareada pero no vomito. Estoy con muchos chicos y siento sus ojos clavados en mi cuando hablo. Lo noto y por eso no paro de hablar.
-Padres. Oh, mierda. Gritos, pelea. Me siento culpable. He subido al servicio con una amiga en el momento en que han llegado sus padres. Ellos no querían que nadie entrase en casa, y lo hemos hecho; siete personas en ese momento estábamos dentro de esas paredes y no precisamente hablando.
-La fiesta sigue su camino, todo está solucionado.
-Amanece, la gente empieza a irse. Llevo mis gafas de sol puestas, el sol me molesta. Montamos a duras penas una tienda de campaña e intentamos dormir. Intentamos, porque yo no lo consigo. Rio, me gritan. Lo sé, molesto pero a estas alturas no me importa nada.  Cuando consigo dormir hablo, si, hablo en sueños, y eso es extraño. No sé lo que digo, pero estoy asustada. Despierto bañada en sudor y siento la presencia de todas las personas que hemos dormido juntos. Es extraño, no es la primera vez que duermo con gente desconocida pero esta vez es distinto. Será porque yo no recuerdo nada o será porque ellos tampoco recuerdan nada pero su mirada me intriga.
-He llegado a casa y me he puesto a pensar en la ducha. Cada vez que intento recordar un momento determinando de la historia todo se esfuma y tengo que empezar de nuevo.


Será el alcohol o no lo será, pero no pienso dejar de tomarlo.

4 comentarios:

Recuerdos para olvidar dijo...

Jjajaja sea el alcohol o no no vas a dejar de tomarlo! me mata tu aclaracion ! jajaja muy buena la entrada,

Guadalupe dijo...

Divertida Curiosa entrada.
Nunca lo habia visto de esta manera.
Un beso.

Traficante de sonrisas. dijo...

La ultima frase es como esos finales estrategicos ... GENIALES.
Adoro tu blog,como siempre me dejas sin palabras.

Olaya C. García dijo...

A mi me pasa todo lo contrario o.O Me voy de fiesta, me emborracho a más no poder, y al día siguiente casi no tengo resaca y me acuerdo perfectamente de todo. Y haga lo que haga, tampoco dejaré de tomarlo, jaja!
Un saludo!