21/10/11

< Homecoming - The teenagers >


Y cuando desperté, abrí los ojos y quise volverlos a cerrar.
Porque ya nada era igual a antes, no tenía sentido. No podía creer como todo, absolutamente todo podía cambiar tanto y tan rápido.
En un suspiro nada es como siempre ha sido, es diferente, es su opuesto, su clon malvado.
Y quise morir, volver a ese estado en el que no te enteras de nada, en el que no estás despierto; quise volver a soñar mi vida. Quise volver a ese lugar donde puedes vivir como quieras, y hacer lo que te venga en gana sin que tengas que mirar o pensar tus actos por si cometes un error y todo lo que has construido hasta ahora pueda derrumbarse. Derrumbarse y romperse en pedazos tan pequeños que no podrías coger y pegarlos con pegamento para que todo volviera a ser como siempre ha sido: Imperfecto, pero bonito;

La belleza no es perfecta porque la perfección tiene errores.

2/10/11

< It is what it is - Lifehouse >


A veces algunas palabras tienen más poder que nada comparable.
Pueden herir sin la fuerza de una punta afilada con la que hacer brotar ese  líquido escarlata, ese líquido tan preciado y desvalorado. Pueden herir sin un cuerpo al que dañar, sin un hoja fina y mortal con la que cortar. Pueden hacer sufrir como una caída de quince pisos, impáctandote en el suelo tan deprisa que no te daría tiempo a un último suspiro, a una respiración final. Pueden ser tan peligrosas, que deberíamos aprender a usarlas, pero nadie sabe.
Y así, un adiós puede convertirse en una bala alojada en el ventrículo izquierdo del corazón, y con eso morir, morir en el instante y así realmente poder decir adiós, adiós a la vida y a las hirientes palabras que nunca debieron salir de eso labios tan perfectos, de esa boca que no parecía formar esa cruel palabra.

Y con eso la muerte gana, mientras tu sangre se pierde.