23/1/12

< Forever Young - Youth Group >

Sin pensarlo, por inercia, miras al cielo. Contemplas en silencio y sin pestañear las estrellas que cubren la noche y la iluminan de esperanzas, de deseos silenciosos llenos de amor, de ruegos sinceros pedidos al alba...
De repente tu mirada se queda clavada en un pequeño punto luminoso de aquel moteado panorama y descubres que no puedes apartar la vista de él, querrías mirarlo para siempre hasta quedar ciego de admirar tanta belleza concentrada en tan pequeño punto.
Y te das cuenta de que por insignificante que sea esa estrella; ese diminuto punto en el universo está vivo, vive gracias a los sueños, palabras e historias de miles de personas que creyeron en él y en su poder.
Personas, almas, vidas que en una noche de desesperada sinceridad compartieron con esa luminosa piedra su corazón, y lo abrieron quedando expuestos a sus rayos, 
quedando expuestos a la realidad.

11/1/12

< It will rain - Bruno Mars >


Llueve y esa vieja canción de los 90 comienza a ronronear en tu cabeza. Mientras caminas con prisas odiando cada gota que impacta en tu cara, suena en tu cabeza ese estribillo que siempre te ha dado ganas de bailar. Y cada vez suena más fuerte, retumbando tus oídos, vibrándote los tímpanos. Y te giras asustada mirando alrededor pensando que toda esa gente que te mira curiosa está escuchando esa canción, tu canción. 
Y de repente eres feliz. 
Sonríes a esas personas que te están observando, que gastan tres preciados segundos de sus ocupadas vidas en mirarte. ¿Qué le vas a hacer si eres feliz? Miras al cielo, y le das las gracias por haber hecho que lloviese, por haber rociado de saladas gotas tus rosadas mejillas, por haber conseguido hacer que te des cuenta de la influencia que tiene esa canción sobre tí, tu canción. Esa canción que descubriste en un bar junto a las personas que más quieres y que se convirtió en el icono de tu existencia, tu canción.

6/1/12

< Words I never said - Lupe Fiasco >


Y la Luna nos contempla, es testigo de nuestros actos. Sus rayos atraviesan mi cuerpo semi desnudo en la oscuridad de tu cuarto.
Tú, te miro y duermes. Estás tan mono así, abrazando a la almohada... Quizás piensas que soy yo. Si es así, quiero que la sujetes tan fuerte para que jamás puedas soltarla, para que siempre te pertenezca.
Salgo despacio de tus sábanas arrugadas y por primera vez en mucho tiempo siento frío, quizás es que me he acostumbrado a tu calor, a ti, a sentire cada vez más cerca y más cerca, hasta sentir tu aliento en mi cuello, tu respiración entrecortada en mi oído, el latido de un corazón acelerado por mi culpa...
Y es que eres mágico: Has conseguido encantarme con los trucos baratos de un viejo mago, con esa mirada de ojos tristes que tanto me gusta y con tus adidas 211 desgastadas.
Salgo de allí pensando en ti y con un vieja camiseta de Nirvana cubriéndome el pecho.
Aturdida, sin saber que hacer después de esto, me preparo un café bien cargado de cafeína y energía positiva. Tres cucharadas de azúcar, siempre he sido una chica muy dulce. Con las manos abrazando mi amada taza roja de coca-cola dejo que mi cara y mis fosas nasales se impregnen del humillo adictivo que mi expresso emite.
Vuelvo a mirar por la ventana y esta vez no es la Luna la que me observa. La nieve desprende brillantes y luminosos destellos al contactar furtivamente con el Sol, quedo ciega al intentar mirarlo.

Pienso. El Sol. Comienza un nuevo día. Me pregunto que me esperará hoy.