12/3/15

Puedes cambiar | Desenterrando relatos

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«No cambies nunca», me decían antes de emprender el viaje que me cambiaría la vida. ¿Pero cómo quieres que no cambie si todo mi mundo lo hace? Para continuar encima de un suelo que tiembla debes moverte para evitar la caída.
Me gustan los cambios.
Me gustan tanto si son fructíferos como si no lo son. Tanto si es efectuado para pasar de tercera a cuarta en la autopista o para sanearte las puntas. Me gusta cambiar de postura en la cama, hasta cuando duermo.
Y por cambiar, cambio hasta el final de este texto.
Ocurren cambios incesantemente a lo largo de nuestra existencia. Y da miedo a veces lo endeble que parece tu forma de vida cuando se piensan estas cosas. Pero temer un nombre solo incrementa el temor de lo nombrado y temer algo que no puedes evitar que ocurra no puede forzarte a odiarlo.
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3 comentarios:

Voz en off dijo...

A mí me dan miedo los cambios, pero a veces resultan excelentes!

Camila dijo...

Cambios; cosas que sirven siempre. Para bien, para mal... pero siempre enseñan. Y nos ayudan a crecer y a progresar como seres humanos.
Besosss hermoso blog!

Valentina. dijo...

Me asustan los cambios pero sé que siempre son necesarios. Me encantó la entrada y tu blog en general, es hermoso.
Un beso.